Viaje a Kolonia

Tras una invitación para embarcarse en un viaje al carnaval de Köln (Alemania) por parte de nuestros amigos de la tuna de ingenieros navales y arquitectura técnica de Madrid nos vimos obligados a participar en la aventura.

Como no podía ser de otra manera los miembros más recientes de esta noble y andariega nos dispusimos a realizar el viaje, Chiquitín junto con el pardillo Pantunflo desde Madrid y Umbral desde su exilio en Francia para encontrarnos en nuestro viaje relámpago un viernes en la catedral de Colonia para terminar ese mismo domingo.

Tras un vuelo de los más ameno, entre cánticos que nos aclamaban para que interpretaramos nuestra pieza más cotizada (Lógicamente sucumbimos a los gritos y terminamos cantando y bailando pasodobles en el pasillo)para finalmente ser guiados sin ellas saberlo por unas damiselas españolas llegando a la base de la catedral en el mismo centro de Colonia como era nuestro propósito.
Compartimos con Hijode de la Tuna de Maastricht, tras un encuentro en un pasado viaje con Umbral su morada,

ya que no dudamos en fiesta, bebida y casa con estos nobles caballeros Holandeses que nos mostraron además de su amabilidad, el lugar que ya conocían y presentarnos a divinidades alemanas (así las llamaba un servidor).
Por cuestión de tiempo al final lo que iba a ser un viaje en conjunto paso a ser un viaje en solitario de Derecho pero coincidiendo por la noche con nuestros compañero de Madrid en las fiestas pertinentes de obligado disfrute. Al final lo que iba a ser una aventura se convirtió en un estupendo viaje que recordar y personalmente el mejor viaje.

¡Dar las gracias nuevamente a la tuna de navales y a la de Maastricht por ayudarnos en el viaje! ¡Aupa Tuna y VIVA COLONIA!

Cronica del Viaje a Nueva York, Febrero 2012. (3ª Parte)

La siguiente anécdota que ocurrió fue dividida en dos noches entre nuestra estancia en el Bronx y la siguiente de vuelta a Brooklyn. Conocimos un lugar que regentaba un amistoso gitano búlgaro (el que anteriormente fue mentado) en el cual nos sentimos como en casa. Tras abrirnos las puertas en días anteriores dos compañeros de la Andariega, fuimos a juntarnos con tan variopinta gente dos días ya entrada la caída del sol, los cuales a cambio de nuestras canciones humedecían nuestras ya trabajadas gargantas en los restaurantes neoyorquinos. El primer día de sonatas y el segundo de bailes en una planta subterránea fueron embaucando nuestros corazones. Tal era la relación de admiración que nos mostraban que nos invitaron a la zona exclusiva en la que mujeres contoneaban sus cuerpos al son de modernas músicas, alegrando la noche de los presentes.

No se vaya a pensar el lector que sólo el ocio nocturno es fin nuestro en tierras ajenas, ya que nuestro ocio también lo compone el conocimiento del lugar. Con ese motivo fueron nuestra visita a Times Square (y nuestra cena en el ilustre restaurante en memoria del gran personaje Forrest Gump), la Estatua de la libertad, Ellis Island, el Memorial del 11S, Central park o a la ciudad de Washington D.C. En esta última ciudad apareciose de nuevo San Tuno tras largas horas en un autobús, junto al amaine de la lluvia y la figura de un caballero, que a cambio de tocar en su oficina (era uno de los altos cargos de la revista, muy querida por Ronald Regan, Human Events), nos llevó a nuestras mercedes a una apacible comida junto a “big fish” de la ciudad como un congresista, por ejemplificar tan destacada compañía. Cuando tan galante velada hubo concluido, fuimos a visitar el resto de la ciudad: Capitolio, Casa blanca, Palitroque, Memorial de Lincoln… En los que las gentes pedían el recite de algunos de nuestros sones, como una excursión de colegiales “alabamenses” que nos acompañaron en un bello pasacalles alrededor de la Corte Suprema..

Cerramos el viaje de vuelta con una actuación en el aeropuerto antes de partir y otra al volver ante la televisión de nuestro país, jaleando la gente nuestro nombre al viento y pagándonos con sinceros aplausos y sonrisas.

Muchas cosas más sucedieron en el viaje con las cuales se podría escribir una gran enciclopedia, pero sobre todo un servidor pardillo se queda con la ilusión de una niña a la que cantamos en tierras americanas. Eso es lo que hace la Tuna, sea del modo que sea repartir ilusión allá donde va.

Y sobre todo recuerden, señores y señoras esto es la Tuna y si parpadean se lo pueden perder.

Tomatito.

Cronica del viaje a New York, febrero 2012. (2ª parte)

Una vez situados en aquel hogar salieron esa noche un veterano y dos pardillos a conocer las gentes y enjundias de ese lugar y por suerte fuimos a dar con un irish bar. Las gentes del mismo se sorprendieron en gran medida al ver a tres sujetos con las vestiduras que nos caracterizan y nos invitaron a tañir nuestras guitarras y a deleitarles con nuestras “dulces” voces a cambio de un poco de zumo de cebada y el contoneo de unos cuerpos de mujer al compás de nuestro son. Y en el momento en el que el ambiente invitaba a un desenlace funesto apareciose un amigo latino que nos invitó a pasar una noche de diversión en su compañía en una taberna de su tierra de estilo sanandréico en el que seguimos bebiendo brebajes de los que calientan el alma y el corazón, hasta que pensando en el duro día que nos esperaba tornamos a nuestro aposento, acompañándonos el camino una simpática granizada.
Al siguiente día un servidor pardillo comprendió el porqué del adjetivo andariego de nuestra noble e insigne institución conociendo una ciudad cuyos edificios y gentes no nos iban a dejar indiferentes.


Siguieron pasando los días y entretejiéndose nuestro sino, acabando con unas bellas damiselas de nuestra tierra que nos ofrecieron posada, a cambio les premiamos con nuestra presencia en la ajetreada noche nocturna neoyorkina y, aunque no pudo ser, se les agradece desde aquí su amabilidad. Esa misma noche, unos acabamos con ellas y otros en un local de encuentro nocturno de la juventud que procederé a contar más adelante.
Nuestra morada en tan singular barrio llegó a su fin y se encontró una casa donde hospedarnos en el famoso barrio del Bronx, cuya fama no vamos a relatar y sí, sin embargo, a abolir desde aquí, ya que sus gentes resultaron en gran medida amables aunque les resultaran ampliamente extraños nuestros ropajes. En la estancia en ese bello lugar pudo asistir la Tuna a una estampa de lo más pintoresca: jugar junto a unos amigos “rubios” (allí no se podía utilizar la palabra negro) a un partido de basket en el que sacamos a relucir nuestras nefastas cualidades al manejo de la esfera.

El Mesón de la Guitarra

El Mesón de la Guitarra

 

Bajo un pequeño cartel que pasa desapercibido al forastero, se encuentra, junto a la plaza mayor pasando el arco de cuchilleros, el Mesón de la Guitarra, refugio de tunos sedientos y de animas en busca de alegria.

Tunos de todo Madrid buscan bajo la proteccion de su techo el calor del

 

 vino tinto, mientras comparten sus experiencias con el resto de parroquianos y delietan los oidos del gentio con sus trovas, que, con aires, nostalgicos recuerdan noches de rondas y de otros menesteres.

Punto de partida de miles de aventruas y correrias, encuentro de generaciones, escuela musical, lugar de cortejo e incluso, como no, dispensario de bebidas espirituosas.

Se recomienda tanto al mas experimentado trovador, como al lego que busca experiencia en el arte de trovar, que se deje ver por el lugar y endulce su anima con el arte del buen tunar, que aun se conserva en el Mesón de la Guitarra.

Cronica del Viaje a Nueva York, Febrero 2012. (1ª Parte)

Bien es sabido por el mundo en general

que el destino de nuestro viaje se le llama el de la oportunidad.

Mas si vos leéis lo que le vamos a relatar no quedará

ello en entredicho ni su fama menguará.

Todo comenzó en una fugaz idea que el gurú del Palomeque plantea

y raudos y veloces y cuando terminan en la universidad las pruebas

un grupo de estudiantes sobre el océano Atlántico planea

en busca de un nuevo destino que la capa de tuno vea.

A continuación un servidor procederá ya en prosa a contar

los acontecimientos y vicisitudes que ocurrieron en tan singular lugar.

Tras el largo viaje de avión que sirvió de sueño a unos y de lectura a otros nos dispusimos a desembarcar en el famoso JFK para adentrarnos en país ajeno. Cuan fue nuestra sorpresa cuando por gracia de nuestro querido y venerado San Tuno (blasfemia para algunos y consuelo para los pertenecientes a la Gloriosa y muy Andariega), apareciose ante nosotros el primer anfitrión de esas tierras en formade policía de aduanas invitándonos a cruzar de su mano la frontera (y ahorrándonos un gran tiempo de espera) a cambio de un par de canciones, ofreciéndonos sus servicios y buscándonos un medio de transporte para llegar a nuestro primer destino, el barrio de Brooklyn.

Continuara…

Fdo. Tomatito

Crónica del viaje a Salamanca

Una de las cosas que caracteriza a un tuno es el hecho de que nunca le faltarán camaradas de otras tunas que le conviden a alguna andanza o travesía. Y así es como comienza este relato: con una invitación por parte de nuestros amigos de la Tuna de Ingeniería de Caminos para aventurarnos en un viaje a la ciudad de Salamanca, ciudad juvenil y estudiantil y hogar de la primera Tuna conocida en España. Por ello es por lo que ni un servidor, ni la muy Noble y Andariega Tuna a la que pertenezco pudimos rechazar la oportunidad de volver a visitarla para unos y conocerla por primera vez para otros.

La primera etapa de este viaje comienza en el carro con el que partí hacia la urbe en compañía de maese Limitado, maese Heavy y un pardillo de nuestros amigos de caminos con quien entablé amistad desde el principio. El viaje transcurrió grato y gustoso y tuve la oportunidad de escuchar por primera vez anécdotas tunantes y así comenzar a entender lo que realmente era ser tuno y pertenecer a una liga tan antigua, noble, gloriosa y seria del mundo estudiantil y universitario como es la tuna.

Al llegar a la comarca de Castilla y León, pude avizorar los primeros molinos en el horizonte y ya al llegar a la urbe pude contemplar estupefacto la gran obra que caracterizaba a esta metrópoli: su Catedral.

Una vez ya en la ciudad y con los atuendos, ya puestos, que caracterizan al tuno y al pardillo, grillo en uno y disfraz en otro, nos dispusimos a depositar nuestros bártulos en nuestro lugar de hospedaje.

Una vez sosegados y apaciguados tras el largo viaje, conocimos a las integrantes de la Tuna femenina de Salamanca que con toda su amabilidad nos hicieron de guía durante la primera noche la cual la pasamos tañendo nuestros instrumentos en mesones y bebiendo bebidas espirituosas y a altas horas de la madrugada salimos en busca del festejo salamantino. A cerca de esta Tuna femenina, cabe decir que sus artes en tañer sus instrumentos eran más que apreciables. También tuve la oportunidad de conocer más pardillos de caminos que me ilustraron sobre el cómo obrar del pardillo.

La segunda jornada transcurrió entre ensayos y anécdotas de tuna y un servidor tuvo la oportunidad de aprender a tañer su primera canción y ya cuando el fulgor diurno se extinguió, salimos a conocer más posadas del lugar y ulteriormente salimos en busca de festejo de nuevo. Sin embargo, de esta última noche no podría ofrecer más detalles ya que sin darme cuenta caí en brazos del dios Baco….

Crónica del viaje a Bélgica.

Muchas veces pensara el lector, ávido de conocer nuestros motivaciones, que qué es lo que impulsa al tuno a viajar. Muchas veces un servidor se lo ha preguntado.

La última vez fue en el estrecho asiento de un avión destino a Bruselas.

Si, nuestro fin era llegar a Bélgica, reino famoso por su rica cerveza y su suculento chocolate. Hogar antaño de los tercios. Cuna de los pintores flamencos.

Cierto es que al tuno que propuso el destino no le hizo falta comentar todo esto pues solo habiendo enumerado el tema de la cerveza, algunos ya estaban preparando el equipaje.

Nuestra primera etapa de viaje, como ya antes mencione, era la ciudad de Bruselas. Una ciudad de altos contrastes, en la que se mezclan las arquitecturas renacentistas y barrocas con los altos rascacielos que cobijan el gobierno europeo.

Una vez alojados nos dispusimos a visitar la ciudad. Allí topamos con hombre que nos propuso tocar para una fiesta que daba. Resulto que el convite se celebraba en su tienda, una boutique de cervezas como ellos las llaman, que se encontraba en una esquina de la Grand Plaza .

Gusto tanto de nuestras tonadas que, cuando termino la fiesta, nos dejo allí a cargo de su barman particular, retándonos a probar toda la variedad de cerveza belga.

Aceptamos el reto, antes de saber que en Bélgica existen más de 1300 tipos de este particular caldo. Poco más puedo contaros de esa noche. Pues mi mente se nublo con el embrujo de Baco. Más si he de decir que justa es la fama de los belgas, pues quizás no la beban tan bien como nosotros, mas si saben elaborarla con el mejor de los gustos.

Ávidos de nuevas aventuras, nos apresuramos a partir a la siguiente etapa de nuestro viaje.

Gante. Una de las capitales de la tierra de Flandes.

No he decir mucho de esta ciudad, que si bien fue la más bonita de cuanto vi en mi viaje, también destacaba por lo inanimado de sus gentes, que con pequeñas excepciones, eran de temprano madrugar y más pronto acostar. Asaz incompatible con el espíritu de la estudiantina.

Aunque no debo seguir sin antes dedicar nuestro más profundo agradecimiento a una galleguiña que nos hizo sentirnos como en casa.

Brujas era el nombre de la penúltima etapa de nuestro viaje.

Ciudad impactante y llena de vida.

Quizás por miedo a que sus mujeres tuviesen algo que ver con el nombre de la ciudad decidimos irnos con un grupo de chicas extremeñas con las que tuvimos el placer de compartir “mas” cerveza, historias y anécdotas, canciones y una divertida noche de hotel.

La que iba a ser nuestra última parada era la ciudad de Amberes, orgullosa de su bonita catedral y con una concentración de bares bastante similar a la de España. Nunca antes nos ocurrió algo similar pues para recorrer los escasos 100 metros que nos separaban de nuestro hotel tardamos mas de 3 horas pues en cada terraza había algún parroquiano dispuesto a escuchar nuestras melodías a cambio de, que si no, mas cerveza.

Como aun nos sobraba tiempo antes de regresas, decidimos hacer una visita a nuestro amigos de la Tuna Universitaria de Maastricht, los cuales nos agasajaron con una hospitalidad impagable. Pero eso es otra historia.

De vuelta en mi de nuevo reducido asiento del vuelo hacia Madrid, me plante de nuevo la pregunta del principio.

Otra vez se quedo sin respuesta, aunque si algo saco en claro de mis experiencias vividas en Flandes es que aprendí a valorar una buena copa de vino tinto, como sustituto ocasional de la cerveza.