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Crónica del viaje a Perú: 2ª Parte.

Con el corazón apenado al despedirnos de las cumbres incas y la magia del Machu Picchu fuimos al encuentro del descenso de la Cordillera Andina. Eso si, no sin antes prometernos encontrarnos a nuestros amigos de la Tuna Andina de Cuzco en nuestro próximo destino.

Tras otras largas horas de camino llegamos al fin a Arequipa, “La ciudad Blanca”, La “Muy Noble y Leal” y ciudad cuna de Juristas.
Al pie del volcán Misti, la ciudad de Arequipa nos recibió al amanecer de un día frio y con un reto bajo el brazo.

Participábamos en el Encuentro Internacional de Tunas de Arequipa, que celebran en honor al aniversario de la fundación española de la ciudad.
Este año era la XXIV edición del festival en honor a los 474 años de esta efeméride.

Diecinueve años atrás, la Tuna de Derecho de la Complutense también hoyó estas tierras participando en el festival y como no, teníamos que volver a dejar el listón tan alto como nuestros predecesores.

Muchas cosas podría escribir sobre la semana inolvidable que vivimos en el Sur de Perú,  pero solo me voy a centrar en dos.

La primera. inolvidable la cantidad de amigos que hicimos allí. Desde Benjamín Estrada, organizador del evento, hasta nuestros amigos (y amigas) de la Tuna de la Universidad Militar de Colombia, Nos volvimos a encontrar con nuestros compañeros de Cuzco y nuestros anfitriones en Arequipa nos ocupaban las manos una y otra vez con los vasos de “chicha”

Por dos veces tuvimos la oportunidad de tocar en el concurso internacional de tunas y las dos veces el público se entusiasmo con la nuestras tonadas.

Lo segundo. No ganamos, ARRASAMOS. Quedamos primeros en todas casi todas las categorías en las que participamos.

Mejor Tuna del Encuentro internacional de Tunas
Mejor Instrumentación
Mejor Solista

La una que nos fallo fue el premio a la mejor pandereta, pues nuestro bailarín estrella, Taison, aprovecho su actuación para lesionarse la rodilla y deleitar al público con su salida de escenario a lo “Condemor”.

La última noche la compartimos con nuestros amigos de Colombia, que con espíritu deportivo, aun derrotados, nos invitaron a compartir con ellos aquella fabulosa noche, donde asistimos a una Jura de novatos, que a mí, personalmente, me emociono.

Dejamos allí a nuestros amigos Hugo y Lucero y con nuestros premios y honor bajo el brazo, partimos dejando una estrellita en el firmamento de Arequipa.

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Crónica del viaje a Perú: 1ª Parte.

Con más de 20 horas de autobús a la espalda, conseguimos por fin atravesar la Cordillera de los Andes y llegar a nuestro destino, que no era otro que la antaño capital del imperio Inca, la ciudad de Cuzco.

Ciudad que como principal característica podemos decir que se encuentra a mas de 3400 metros sobre el nivel del mar, siendo uno de los más usuales males conocidos por el visitante el “soroche” o mal de altura.

Cierto es que no nos aquejo en gran grado, pero hasta los más atléticos de nuestra expedición experimentaron esa fatiga continua que te perseguía por las calles.
Para combatirlo, los autóctonos recomendaban la para ellos sagrada hoja de coca. He de confesar que pronto sucumbí a los encantos de este remedio y me convertí en un ferviente consumidor de mate de hoja de coca, el cual a partir de este momento sustituiría al café durante el resto de mi viaje por el Perú.

Pronto nos pusimos en contacto con los practicantes del mester en estas tierras y fue así como nos pusimos en las manos de la Tuna Universitaria Andina de Cuzco.

Grandes conocedores de los soportales y chaflanes de su ciudad, pronto nos llevaron, desde la Plaza de Armas, a uno de los mesones más sórdidos de la urbe. Allí, para poner a prueba nuestros aguerridos espíritus y combatir los males del frió y de la altitud, nos convidaron a su famosos “Licor de 32 hierbas”.

Pasada la madrugada fuimos de ronda por las coloniales calles y algunos de los más valientes terminaron saludando al sol inca bailando los “huaynos andinos”.

No fue así mi caso, ya que en previsión del los preparativos del viaje, fuimonos uno de mis compañeros y yo a fin de escondernos del amanecer.

Y pareció que esto último no les gusto a los dioses incas, ya que a nuestro despertar nos castigaron en forma de agua.

El apartamento en el cual nos hospedábamos amaneció inundado bajo medio metro de agua procedente de una cañería rota.

Imaginad nuestra confusión, que acrecentado por la toma e ingesta de “licor de 32 hierbas”, nos produjo la situación. Las maletas flotando, los jubones y las calzas empapados, la policía en la puerta sin saber qué hace y solo fue la diligencia de maese Otilio, que junto con los que ostentaban el titulo de llanos (los más jóvenes), consiguieron achicar el agua en tiempo récord solo con algún refriado ocasional como prenda en servicio.

No quedo ahí la cosa ya que con toda la confusión, perdimos nuestros pases y visados para poder visitar las ruinas de la ciudad inca de Machu Picchu.

Sin embargo, nuestro amigo Condorito, tuno con lengua de plata donde los haya, nos ayudo a maese Minero y a un servidor a solucionar este punto no sin antes, carreras a las autoridades, visitas al aeropuerto, peleas con funcionarios y batallas con la señal de Internet.

Contra todo pronóstico, la madrugada del tercer día estábamos los catorce listos para emprender los caminos hacia Machu Picchu.

Cargados de ilusión, alegría, parcos macutos y bebidas espiritosas partimos con un café en el cuerpo hacia la primera escala de la ruta. El pequeño poblado de Ollantaytambo. Asiento de un de las más bonitas ruinas que adornan el valle y punto de partida del tren hacia Aguas Calientes, segunda etapa de esta ruta.

Cuentan que el vieja que lleva sobre las vías del tren a través de los andes es una de las rutas más bonitas por recorrer. De esta guisa, el viajero puede  disfrutar de un paisaje que va desde la serranía hasta la jungla maravillándose con las visiones y los olores mientras revisa sus notas, escucha música o comparte este tramo con sus compañeros.

Digo que es lo que cuentas, ya que nuestro presupuesto de estudiantes solo nos basto para acometer otra ruta alternativa, más larga y sinuosa en una pequeña furgoneta que compartimos con unas aventureras turistas brasileñas.

Llegamos de esta forma Aguascalientes al anochecer (tras una caminata de 10 kilómetros desde donde nos dejo la furgoneta… el presupuesto mandaba) y bajo la sombra y el cobijo del Huayna Picchu dormimos antes de afrontar la última etapa.

Esta última etapa consta de una ascensión de un kilómetro vertical por medio de las antiguas escaleras que usaban los incas, dura e inclemente, pero termina en una de las grandes maravillas construidas por la mano del hombre.

De este modo concluye la primera parte de esta Crónica.

Con la Tuna de Derecho coronando las cimas del Machu Picchu en una nebulosa mañana a la que siguió un medio día de sol radiante donde nuestras almas de aventureros se saciaron del misterio y la historia que emanan de las ruinas de la esquiva ciudad inca.

Nos esperaban las ciudades de Arequipa y de Lima, donde teníamos que demostrar que la Tuna de Derecho de Madrid estaba donde tenía que estar.

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Crónica del viaje a Perú: Epílogo

Crónica del viaje a Perú: Prologo

Queda como pacto entre caballeros que una visita efectuada por uno, se convierte en una deuda a saldar por el otro. Y así es como, tras la visita con la que nos honraron nuestro compañeros y hermanos de la Tuna de Derecho de la Universidad de San Martín de Porres de Lima, Perú, durante nuestro 65º aniversario y homenaje a uno de nuestros fundadores, nosotros no podíamos faltar a su 35º aniversario desde su fundación.

Catorce tunos nos encontramos en el Aeropuerto de Barajas a tal fin a los que paso a nombrar. A las bandurrias iban Suministros, Duque, Sugerente y maese Otilio. Haciendo sonara las guitarras  estaban Tomatito, Alegrías y un servidor. Dirigiendo el ritmo la fila estaba Amapolo con la pandereta. Junior, con su Alhambra 11p, y Minero al laúd eran nuestros solistas cerrando de esta manera un equipo de lujo. Nos acompañaban los novatos Glucosa como abanderado y Wendy Sulca con su guitarra y para dar fe de este viaje nos se unieron a la expedición Obi-Wan de la Tuna de Ingenieros Industriales y, como tantas otras veces, Taison, de la Tuna de Ingenieros de Caminos.

Pero como hacía 18 años que la Gloriosa y muy Andariega no pisaba tierras andinas nos propusimos hacerlo por todo lo alto. Así pues, aprovechamos la ocasión para participar también en el Certamen Internacional de Tunas de Arequipa que celebraba su XXIV edición.

Y tras tantas diatribas, procedo a narrar esta historia. Una historia que nos llevara a recorrer las tierras del Perú, desde la ciudad colonial de de Cuzco hasta las ruinas de la imponerte Machu Picchu, desde la ciudad blanca de Arequipa hasta la gran urbe de Lima. La historia de un hermanamiento, un triunfo y una inundación.

Y de estas guisas nos embarcamos en un vuelo que si bien fue largo, no nos dejo ninguna anécdota mas que la llegada a Lima en la que, cansados y somnolientos, encontramos en el aeropuerto a Nuestros Hermanos de Lima, que nos dejaron ni un segundo de descanso. Un recibimiento digno de tal encuentro fue demasiado para nuestros agotados cuerpos. Un servidor, acabo dormido al minuto 2, pero si he de contar lo que las malas lenguas dicen, otros compañeros recogieron el guante de nuestro amigos y salieron de fiesta hasta el amanecer.

Quiso el destino que durante el fraternal encuentro, Ovejero fue el más aguerrido de los limeños en estos menesteres de festividad. Tanto es así, que se embarco en nuestro viaje a través de los Andes para participar en con nosotros en el Certamen Internacional de Arequipa. También quiso el destino (y el Alcohol) que se quedase dormido con la guitarra en la mano y su traje de tuno ya calzado y no llego a tiempo al embarque. Aun así, su chaqueta aterciopelada nos acompaño como prenda intrépida de su audacia y su espíritu festivo nos acompaño en todas nuestras noches de ronda. Nos dejamos varias cosas en Lima, no solo a Ovejero. Pero nuestro destino era los Andes, tierra del Imperio Inca. Tierra de magia y misterio, de dioses paganos y extraños parajes. Y fue allí donde lo más importante que dejamos en Lima lo volvimos a encontrar en Cuzco y los atamos para siempre, para no perderlo nunca más en la cima de Machu Picchu.

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XXII Certamen Nacional de Tunas de Derecho(Premio a la 2º Mejor Tuna)

Todos los años se celebra a finales de Octubre uno de los certámenes más valorados a nivel nacional de la Tuna, el certamen de Tunas de Derecho. Esta vez nos dirigimos a Torremolinos, ciudad preciosa con una playa y vistas magnificas.

Este certamen era especial, todos lo sabíamos desde antes de salir de Madrid, ya que nos íbamos a reunir más de 45 Tunos para ofrecer el mejor espectáculo. Vinieron de todas partes de España, desde los más jóvenes, hasta los más mayores, algunos no los había visto nunca, pero desde el primer momento hicimos buenas migas.

El certamen empezó con un Pasacalles por las callejuelas de Torremolinos, rodeados de toda la gente que nos aclamaba, y nos animaba. El evento termino en la Plaza de la Nogalera, donde obsequiamos al municipio de Torremolinos con unas serenatas al más puro estilo castizo de Madrid, con canciones como “Por la calle de Alcalá”. Terminada las serenatas nos dirigimos a cantar en los bares y plazas de Torremolinos, que sin darnos cuenta la noche se convirtió en mañana.

Al día siguiente, nos reunimos todos los Tunos en un bar para ensayar todos los detalles de la actuación, incluido un baile de “thriller” de Michael Jackson. Ya estaba todo preparado, estábamos ya en el escenario… nervios, concentración, sentimientos que solo se pueden dar y explicar cuando estás ahí arriba, pero que se olvidan cuando sube el telón.

La actuación fue un éxito, tanto que conseguimos EL PREMIO A LA 2º MEJOR TUNA DE ESPAÑA. Esa noche fue magnifica, cantamos y celebramos nuestra Hazaña hasta que el sol salió por el horizonte. A la mañana siguiente y con este buen sabor de boca, volvimos a Madrid donde prometimos que al año siguiente conseguiríamos el primer premio.

Viaje a escocia

Crónica del viaje a Escocia.

La Gloriosas y muy Andariega parte el día 18 de febrero hacia tierras escocesas, allá donde el tinto es sustituido por el Wishky.

Nuestro objetivo: Llevar la música y la alegría propia de la Tuna y comprobar de primera mano que es cierto que las mujeres son tan fogosas como el color de sus cabellos.

No tuvimos que esperar mucho tiempo para comprobar que el invierno escocés es una prueba de valor hasta para el más experimentado y viajero de los tunos, mas no por ello nos ibamos a amedrentar.Pronto, deambulando sin rumbo por la ciudad de Glasgow, famosa por sus constantes trifulcas entre hooligans religiosos, nos encontramos a un potentado escocés, que prendado de nuestras pegadiazas melodías y veloces rasgueos, nos invita a conocer la otra cara menos turística y más nocturna de la ciudad.

El primer día pues, Ya teníamos cumplidos nuestros dos principales objetivos ya que una de las tabernas donde nos llevó nuestro mecenas, nos presentó a un amplio grupo de señoritas invadidas de curiosidad y contagiadas de nuestro espíritu festivo.Deleitamos a los parroquianos (y las parroquianas, claro está) con nuestra música mientras se afanaban en humedecer nuestras gargantas, cansadas de cantar, con cervezas y licores. Después aquellas alegres señoritas se empeñaron en enseñarnos la ciudad y bueno… Quizás lo que ocurrió después aquella noche no es digno de ser contado en esta crónica, pues como bien es sabido, un tuno tanto tiene de caballero como de músico…

Otro día más pasamos en Glasgow mas los designos de los dioses no son del todo claros y aquella segunda fatídica noche Baco me engañó y poco más recuerdo.Mas luego pude saber que el resto de mi grupo pasaron una buena noche, siendo deleitados por todos aquellos quienes oian su música con aquel licor oscuro que es patrimonio nacional.

Decidimos que puesto que nuestra estancia en Glasgow había sido más que satisfactoria, y que teniendo aun un par de días, debíamos visitar Edimburgo,ciudad que se ha detenido en el tiempo para acojer nuestra música entre sus medievales calles en una union perfecta de tradiciones, bajo la atenta mirada de su castillo, magnifico baluarte de tiempos pasados.Maravillados a cada paso que dimos acabamos alojandonos en un hostal situado en la Milla Real, camino que usaba los reyes y duques para ir del palacio al castillo.Poco conocimos de la noche local pues el cansacio y unas chicas procedentes de la Gran Manzana se confabularon contra nosotros y no nos dejaron partir.

Así, el día 22 de febrero concluyó nuesto viaje, de donde nos trajimos valiosas experiencias, mejores recuerdos y unas faldas muy graciosas que los hombres escoceses se empeñan en vestir.

 

Limit Dixit

Viaje a Kolonia

Tras una invitación para embarcarse en un viaje al carnaval de Köln (Alemania) por parte de nuestros amigos de la tuna de ingenieros navales y arquitectura técnica de Madrid nos vimos obligados a participar en la aventura.

Como no podía ser de otra manera los miembros más recientes de esta noble y andariega nos dispusimos a realizar el viaje, Chiquitín junto con el pardillo Pantunflo desde Madrid y Umbral desde su exilio en Francia para encontrarnos en nuestro viaje relámpago un viernes en la catedral de Colonia para terminar ese mismo domingo.

Tras un vuelo de los más ameno, entre cánticos que nos aclamaban para que interpretaramos nuestra pieza más cotizada (Lógicamente sucumbimos a los gritos y terminamos cantando y bailando pasodobles en el pasillo)para finalmente ser guiados sin ellas saberlo por unas damiselas españolas llegando a la base de la catedral en el mismo centro de Colonia como era nuestro propósito.
Compartimos con Hijode de la Tuna de Maastricht, tras un encuentro en un pasado viaje con Umbral su morada,

ya que no dudamos en fiesta, bebida y casa con estos nobles caballeros Holandeses que nos mostraron además de su amabilidad, el lugar que ya conocían y presentarnos a divinidades alemanas (así las llamaba un servidor).
Por cuestión de tiempo al final lo que iba a ser un viaje en conjunto paso a ser un viaje en solitario de Derecho pero coincidiendo por la noche con nuestros compañero de Madrid en las fiestas pertinentes de obligado disfrute. Al final lo que iba a ser una aventura se convirtió en un estupendo viaje que recordar y personalmente el mejor viaje.

¡Dar las gracias nuevamente a la tuna de navales y a la de Maastricht por ayudarnos en el viaje! ¡Aupa Tuna y VIVA COLONIA!

Cronica del Viaje a Nueva York, Febrero 2012. (3ª Parte)

La siguiente anécdota que ocurrió fue dividida en dos noches entre nuestra estancia en el Bronx y la siguiente de vuelta a Brooklyn. Conocimos un lugar que regentaba un amistoso gitano búlgaro (el que anteriormente fue mentado) en el cual nos sentimos como en casa. Tras abrirnos las puertas en días anteriores dos compañeros de la Andariega, fuimos a juntarnos con tan variopinta gente dos días ya entrada la caída del sol, los cuales a cambio de nuestras canciones humedecían nuestras ya trabajadas gargantas en los restaurantes neoyorquinos. El primer día de sonatas y el segundo de bailes en una planta subterránea fueron embaucando nuestros corazones. Tal era la relación de admiración que nos mostraban que nos invitaron a la zona exclusiva en la que mujeres contoneaban sus cuerpos al son de modernas músicas, alegrando la noche de los presentes.

No se vaya a pensar el lector que sólo el ocio nocturno es fin nuestro en tierras ajenas, ya que nuestro ocio también lo compone el conocimiento del lugar. Con ese motivo fueron nuestra visita a Times Square (y nuestra cena en el ilustre restaurante en memoria del gran personaje Forrest Gump), la Estatua de la libertad, Ellis Island, el Memorial del 11S, Central park o a la ciudad de Washington D.C. En esta última ciudad apareciose de nuevo San Tuno tras largas horas en un autobús, junto al amaine de la lluvia y la figura de un caballero, que a cambio de tocar en su oficina (era uno de los altos cargos de la revista, muy querida por Ronald Regan, Human Events), nos llevó a nuestras mercedes a una apacible comida junto a “big fish” de la ciudad como un congresista, por ejemplificar tan destacada compañía. Cuando tan galante velada hubo concluido, fuimos a visitar el resto de la ciudad: Capitolio, Casa blanca, Palitroque, Memorial de Lincoln… En los que las gentes pedían el recite de algunos de nuestros sones, como una excursión de colegiales “alabamenses” que nos acompañaron en un bello pasacalles alrededor de la Corte Suprema..

Cerramos el viaje de vuelta con una actuación en el aeropuerto antes de partir y otra al volver ante la televisión de nuestro país, jaleando la gente nuestro nombre al viento y pagándonos con sinceros aplausos y sonrisas.

Muchas cosas más sucedieron en el viaje con las cuales se podría escribir una gran enciclopedia, pero sobre todo un servidor pardillo se queda con la ilusión de una niña a la que cantamos en tierras americanas. Eso es lo que hace la Tuna, sea del modo que sea repartir ilusión allá donde va.

Y sobre todo recuerden, señores y señoras esto es la Tuna y si parpadean se lo pueden perder.

Tomatito.

Cronica del viaje a New York, febrero 2012. (2ª parte)

Una vez situados en aquel hogar salieron esa noche un veterano y dos pardillos a conocer las gentes y enjundias de ese lugar y por suerte fuimos a dar con un irish bar. Las gentes del mismo se sorprendieron en gran medida al ver a tres sujetos con las vestiduras que nos caracterizan y nos invitaron a tañir nuestras guitarras y a deleitarles con nuestras “dulces” voces a cambio de un poco de zumo de cebada y el contoneo de unos cuerpos de mujer al compás de nuestro son. Y en el momento en el que el ambiente invitaba a un desenlace funesto apareciose un amigo latino que nos invitó a pasar una noche de diversión en su compañía en una taberna de su tierra de estilo sanandréico en el que seguimos bebiendo brebajes de los que calientan el alma y el corazón, hasta que pensando en el duro día que nos esperaba tornamos a nuestro aposento, acompañándonos el camino una simpática granizada.
Al siguiente día un servidor pardillo comprendió el porqué del adjetivo andariego de nuestra noble e insigne institución conociendo una ciudad cuyos edificios y gentes no nos iban a dejar indiferentes.


Siguieron pasando los días y entretejiéndose nuestro sino, acabando con unas bellas damiselas de nuestra tierra que nos ofrecieron posada, a cambio les premiamos con nuestra presencia en la ajetreada noche nocturna neoyorkina y, aunque no pudo ser, se les agradece desde aquí su amabilidad. Esa misma noche, unos acabamos con ellas y otros en un local de encuentro nocturno de la juventud que procederé a contar más adelante.
Nuestra morada en tan singular barrio llegó a su fin y se encontró una casa donde hospedarnos en el famoso barrio del Bronx, cuya fama no vamos a relatar y sí, sin embargo, a abolir desde aquí, ya que sus gentes resultaron en gran medida amables aunque les resultaran ampliamente extraños nuestros ropajes. En la estancia en ese bello lugar pudo asistir la Tuna a una estampa de lo más pintoresca: jugar junto a unos amigos “rubios” (allí no se podía utilizar la palabra negro) a un partido de basket en el que sacamos a relucir nuestras nefastas cualidades al manejo de la esfera.

Cronica del Viaje a Nueva York, Febrero 2012. (1ª Parte)

Bien es sabido por el mundo en general

que el destino de nuestro viaje se le llama el de la oportunidad.

Mas si vos leéis lo que le vamos a relatar no quedará

ello en entredicho ni su fama menguará.

Todo comenzó en una fugaz idea que el gurú del Palomeque plantea

y raudos y veloces y cuando terminan en la universidad las pruebas

un grupo de estudiantes sobre el océano Atlántico planea

en busca de un nuevo destino que la capa de tuno vea.

A continuación un servidor procederá ya en prosa a contar

los acontecimientos y vicisitudes que ocurrieron en tan singular lugar.

Tras el largo viaje de avión que sirvió de sueño a unos y de lectura a otros nos dispusimos a desembarcar en el famoso JFK para adentrarnos en país ajeno. Cuan fue nuestra sorpresa cuando por gracia de nuestro querido y venerado San Tuno (blasfemia para algunos y consuelo para los pertenecientes a la Gloriosa y muy Andariega), apareciose ante nosotros el primer anfitrión de esas tierras en formade policía de aduanas invitándonos a cruzar de su mano la frontera (y ahorrándonos un gran tiempo de espera) a cambio de un par de canciones, ofreciéndonos sus servicios y buscándonos un medio de transporte para llegar a nuestro primer destino, el barrio de Brooklyn.

Continuara…

Fdo. Tomatito

Crónica del viaje a Salamanca

Una de las cosas que caracteriza a un tuno es el hecho de que nunca le faltarán camaradas de otras tunas que le conviden a alguna andanza o travesía. Y así es como comienza este relato: con una invitación por parte de nuestros amigos de la Tuna de Ingeniería de Caminos para aventurarnos en un viaje a la ciudad de Salamanca, ciudad juvenil y estudiantil y hogar de la primera Tuna conocida en España. Por ello es por lo que ni un servidor, ni la muy Noble y Andariega Tuna a la que pertenezco pudimos rechazar la oportunidad de volver a visitarla para unos y conocerla por primera vez para otros.

La primera etapa de este viaje comienza en el carro con el que partí hacia la urbe en compañía de maese Limitado, maese Heavy y un pardillo de nuestros amigos de caminos con quien entablé amistad desde el principio. El viaje transcurrió grato y gustoso y tuve la oportunidad de escuchar por primera vez anécdotas tunantes y así comenzar a entender lo que realmente era ser tuno y pertenecer a una liga tan antigua, noble, gloriosa y seria del mundo estudiantil y universitario como es la tuna.

Al llegar a la comarca de Castilla y León, pude avizorar los primeros molinos en el horizonte y ya al llegar a la urbe pude contemplar estupefacto la gran obra que caracterizaba a esta metrópoli: su Catedral.

Una vez ya en la ciudad y con los atuendos, ya puestos, que caracterizan al tuno y al pardillo, grillo en uno y disfraz en otro, nos dispusimos a depositar nuestros bártulos en nuestro lugar de hospedaje.

Una vez sosegados y apaciguados tras el largo viaje, conocimos a las integrantes de la Tuna femenina de Salamanca que con toda su amabilidad nos hicieron de guía durante la primera noche la cual la pasamos tañendo nuestros instrumentos en mesones y bebiendo bebidas espirituosas y a altas horas de la madrugada salimos en busca del festejo salamantino. A cerca de esta Tuna femenina, cabe decir que sus artes en tañer sus instrumentos eran más que apreciables. También tuve la oportunidad de conocer más pardillos de caminos que me ilustraron sobre el cómo obrar del pardillo.

La segunda jornada transcurrió entre ensayos y anécdotas de tuna y un servidor tuvo la oportunidad de aprender a tañer su primera canción y ya cuando el fulgor diurno se extinguió, salimos a conocer más posadas del lugar y ulteriormente salimos en busca de festejo de nuevo. Sin embargo, de esta última noche no podría ofrecer más detalles ya que sin darme cuenta caí en brazos del dios Baco….