Crónica del Viaje a Perú: Epílogo. Houston

Como guinda a nuestro viaje en Perú, una pequeña parte de nuestra expedición decidió tomarse unas merecidas vacaciones y aprovechando el que nuestro vuelo de vuelta tenía una escala en Houston, optamos por cambiar las suevas temperaturas del invierno peruano por, como temíamos, el intrépido verano tejano.

Taison, nuestro pandereta adoptado de caminos, Minero, Tomatito, Suministros y este humilde cornista formábamos parte de esta última cabalgada.

De esta suerte cinco de nosotros nos despedíamos de los compañeros en la terminal, viendo sus caras de envidia viendo que nuestra aventura iba a durar 2 semanas más.

Pronto nos dimos cuenta de la magnitud de la nueva empresa que teníamos delante. Cinco Tunos en medio de Texas solo con nuestras guitarras y bandurrias (porque no nos había quedado nada de dinero después de Perú). Al ver que tardamos más de 2 horas en salir del aeropuerto los nervios se adueñaron de nosotros.

Sin embargo, Suministros y Taison, el cual había destacado por no destacar en Perú, vieron que era el momento de coger las riendas y nos consiguieron sacar de este atolladero.

Al final, después de muchas andanzas la suerte nos llevo a encontrarnos con nuestro ángel de la guarda americano. Olga, una bilbaína expatriada en Texas y vice-presidenta de la Casa de España en Houston, nos puso en liza y nos descubrió todo lo que esa ciudad tenía que ofrecernos.

Esa misma noche nos deleitaron con las famosas barbacoas tejanas. Solo se puede esperar una delicia de carne cocinándose en un horno de roble durante 16 horas.
Pero la gran noche fue aquella a la que asistimos a una autentica fiesta tejana. Un gran rancho convertido en una magnifica pista de baile donde los jóvenes y los mayores se mezclaban como en las típicas verbenas de los pueblos españoles. Salvo que todos iban ataviados con sus botas de piel y sus sombreros de cowboys.
Pronto unas chicas, sorprendidas por nuestros trajes, se empeñaron a enseñarnos a bailar el two-step, con brillantes resultados.

Mientras nosotros disfrutábamos del ambiente de Houston, y tocábamos donde nos reclamaban, Olga se convirtió en nuestra relaciones públicas y nos consiguió una actuación en la televisión local de Houston y en la Universidad Rice.
Mas tarde, el restaurante El Mesón del Rice Village nos acogió como en casa.

Nuestro último viaje nos llevo a San Antonio, donde el encanto de las colonias misioneras de aire californiano se mezclaban con la influencia mexicana como por instinto.
Comimos en un restaurante de carretera digno de la película “Abierto hasta el amanecer”.  Sin embargo, no solo no hubo sustos si no que comimos la mejor comida mexicana a ese lado de la frontera… aunque tampoco hubo baile con serpiente…

Por último, volvimos a Houston, donde nuestra actuación de despedida en el local de Alberto fue un éxito.
Celebramos esta semana increíble con “otra” barbacoa en casa de Olga donde poco a poco el cansancio se hizo dueño de nosotros.

La última aventura había salido a pedir de boca, y aunque con pena, nos tocaba ya regresar a España donde nos esperaba el merecido descanso.

Los recuerdos se hacen cada vez mas vagos, pero las experiencias quedan y en de fantástico mes que estuvimos viviendo en la mas mágica aventura que puede vivir un estudiante, desde Madrid a Lima, desde las Ruinas de Machu Picchu hasta los grandes rascacielos de Houston, solo se puede contar esas experiencias como maravillosas

Fin

Limi dixit

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