Experiencia en una primera ronda.

La noche comenzaba a caer bajo el cielo de Madrid. La Gloriosa y muy Andariega Tuna de Derecho de Madrid comenzaba a aglutinarse preparando los instrumentos. Algunas afinaciones, cambios de cuerda a última hora y dispuestos a ofrecer una magnifica ronda, salimos dirección la carretera de Coruña para acabar en una hermosa urbanización de Majadahonda.

La ronda no podía hacerse esperar, y la música de tuna, menos aún. Comenzamos la marcha en orden y a fila de a uno, animando la penumbra de las calles hasta llegar a la casa donde nos esperaban sorprendidas unas buenas muchachas, y se fueron uniendo a la fiesta según pasaban las horas.

Ofrecimos un repertorio con muchos tipos de canciones, de amor, rumba etc… Creo que no hubo ojos que desviaran la atención de estos trovadores, que entre trova y trova refrescaban sus gargantas con algún trago.

La noche pasó como una exhalación entre risas, canciones y la confianza de una gran reunión en la que nadie podía resultar indiferente. La fragancia de las risas de las muchachas, mezclada con los acordes de la elegante tuna me hicieron darme cuenta que mas que naufragar habíamos construido una isla aparte de todo lo demás. Con una mano en la guitarra, y la otra en la copa supe que aquella noche valía  para encontrarse en noches como esa; y de ronda en ronda seguía rondando para hacer de las noches algo diferente.

Gracias a la Tuna por momentos tan sonoros