Viaje a escocia

Crónica del viaje a Escocia.

La Gloriosas y muy Andariega parte el día 18 de febrero hacia tierras escocesas, allá donde el tinto es sustituido por el Wishky.

Nuestro objetivo: Llevar la música y la alegría propia de la Tuna y comprobar de primera mano que es cierto que las mujeres son tan fogosas como el color de sus cabellos.

No tuvimos que esperar mucho tiempo para comprobar que el invierno escocés es una prueba de valor hasta para el más experimentado y viajero de los tunos, mas no por ello nos ibamos a amedrentar.Pronto, deambulando sin rumbo por la ciudad de Glasgow, famosa por sus constantes trifulcas entre hooligans religiosos, nos encontramos a un potentado escocés, que prendado de nuestras pegadiazas melodías y veloces rasgueos, nos invita a conocer la otra cara menos turística y más nocturna de la ciudad.

El primer día pues, Ya teníamos cumplidos nuestros dos principales objetivos ya que una de las tabernas donde nos llevó nuestro mecenas, nos presentó a un amplio grupo de señoritas invadidas de curiosidad y contagiadas de nuestro espíritu festivo.Deleitamos a los parroquianos (y las parroquianas, claro está) con nuestra música mientras se afanaban en humedecer nuestras gargantas, cansadas de cantar, con cervezas y licores. Después aquellas alegres señoritas se empeñaron en enseñarnos la ciudad y bueno… Quizás lo que ocurrió después aquella noche no es digno de ser contado en esta crónica, pues como bien es sabido, un tuno tanto tiene de caballero como de músico…

Otro día más pasamos en Glasgow mas los designos de los dioses no son del todo claros y aquella segunda fatídica noche Baco me engañó y poco más recuerdo.Mas luego pude saber que el resto de mi grupo pasaron una buena noche, siendo deleitados por todos aquellos quienes oian su música con aquel licor oscuro que es patrimonio nacional.

Decidimos que puesto que nuestra estancia en Glasgow había sido más que satisfactoria, y que teniendo aun un par de días, debíamos visitar Edimburgo,ciudad que se ha detenido en el tiempo para acojer nuestra música entre sus medievales calles en una union perfecta de tradiciones, bajo la atenta mirada de su castillo, magnifico baluarte de tiempos pasados.Maravillados a cada paso que dimos acabamos alojandonos en un hostal situado en la Milla Real, camino que usaba los reyes y duques para ir del palacio al castillo.Poco conocimos de la noche local pues el cansacio y unas chicas procedentes de la Gran Manzana se confabularon contra nosotros y no nos dejaron partir.

Así, el día 22 de febrero concluyó nuesto viaje, de donde nos trajimos valiosas experiencias, mejores recuerdos y unas faldas muy graciosas que los hombres escoceses se empeñan en vestir.

 

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